Inclusión laboral, una oportunidad para crecer como sociedad

Nora Sarasola. Directora Obra Social BBK

Como sabéis, en BBK contribuimos al desarrollo económico sostenible de Bizkaia, impulsando el crecimiento y la prosperidad del territorio con nuestro apoyo a proyectos que abordan desafíos sociales y ambientales con un impacto positivo. Un compromiso que extendemos a la construcción de una sociedad más igualitaria, donde todas las personas tengan acceso a oportunidades significativas.

En un contexto donde el empleo y el emprendimiento son motores clave para el progreso, tenemos la responsabilidad de hacer que el engranaje siga funcionando, y ello implica, sí o sí, que existan oportunidades reales de trabajo para todas y cada una de las personas que integran nuestra sociedad. Un marco adecuado en el que términos como inclusión o diversidad se hayan naturalizado en nuestros diccionarios.

Somos conscientes de la sensibilización social que existe, no obstante, algunos colectivos siguen encontrando barreras a la hora de integrarse en el mundo laboral. Recordemos que estas personas son parte esencial de nuestro tejido social y económico, y del futuro que queremos para Bizkaia. No hablamos de políticas de caridad ni de gestos simbólicos, sino de una integración real en el mercado laboral ordinario. Es hora de dejar atrás la mirada compasiva y reconocer el valor de cada individuo como lo que es: un vecino, una vecina, un bizkaitarra más.

Necesitamos que se conviertan en compañeros y compañeras de trabajo, en empleados y empleadas de nuestras organizaciones. Porque la inclusión en el ámbito laboral no solo es un derecho, sino un factor clave para la cohesión social y el desarrollo económico.

Según datos del INE, en 2023, el porcentaje de personas de 16 a 64 años con discapacidad oficialmente reconocida laboralmente activas era del 35,5%, frente al 78,5 que representa a la tasa de actividad de las personas sin discapacidad. Hablamos de una notable distancia de 43 puntos.

Aunque encontramos también un dato positivo, y es que Euskadi encabeza la lista de las comunidades del Estado con mayor tasa de actividad en personas con discapacidad. En 2023 fue de un 45,7%, pese a que todavía se encuentra a 30 puntos de la actividad de las personas sin discapacidad en nuestra comunidad.

En nuestro caso, a través de la iniciativa BBK Enplegu Inklusibo, en solo dos años hemos facilitado la contratación de 42 personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental en 27 empresas distintas.

Se trata sin duda de un pequeño avance, fruto de las diversas iniciativas que entre todas y todos venimos activando en materia de diversidad e inclusión. Pero, seamos realistas, aún queda un largo camino por recorrer.

Hablamos de personas con discapacidad, pero también de personas en riesgo de exclusión y otros colectivos que necesitan su espacio en esta sociedad, que necesitan acceder a un entorno laboral digno para poder desarrollar su proyecto de vida de forma independiente. En BBK aportamos nuestro granito de arena abordando distintas iniciativas y trabajando en red con diferentes agentes y entidades para diseñar programas eficaces que normalicen su integración laboral en la sociedad, en las empresas y en sus propias familias. Porque cada acción cuenta. Superar estereotipos, promover el diálogo abierto y construir entornos laborales inclusivos no es una utopía, es una realidad que podemos lograr juntos.

Para las empresas, la diversidad e inclusión laboral no solo son un compromiso ético, sino una ventaja competitiva. Sabemos que ser una organización inclusiva permite acceder al 100% del talento disponible, mejora la cultura corporativa, aumenta la empatía y el compromiso de la plantilla, y refuerza la reputación de la empresa. Un informe de McKinsey & Company lo constata: las organizaciones más diversas e inclusivas tienen un 33% más de probabilidades de obtener un rendimiento financiero superior al promedio de su sector.

Además, la ley establece que las empresas con 50 o más empleados deben reservar el 2% de sus puestos de trabajo para personas con discapacidad, lo que, junto con bonificaciones por contratación, supone beneficios tangibles para las organizaciones.

Pero más allá de las cifras y los incentivos, creemos que la verdadera recompensa está en el impacto positivo que estas prácticas tienen en la sociedad, en su contribución a un entorno más justo y equitativo.

Tenemos que enfocarnos en el ahora, para ver a larga distancia, y observar y atender a los nuevos escenarios que se nos presentan.

Un estudio de Deloitte anticipaba que en este 2025 los millennials ocuparían ya el 75% de la fuerza laboral. Una generación que considera seriamente factores como la inclusión o la diversidad a la hora de inclinarse por un puesto de trabajo. No es postureo, un 40% rechaza trabajar para empresas que contribuyen a la desigualdad o afectan negativamente al bienestar de sus empleados. En 10 años, dicen, pasarán a relevarlos la Generación Z, que hoy ya representa casi un tercio de la fuerza laboral y que demanda, más si cabe, entornos inclusivos y diversos en las empresas. No se trata de modas, tenemos enfrente la fotografía del mundo laboral de hoy y de mañana.

Es cierto, nuestra sociedad está cada vez más sensibilizada respecto a la diversidad, pero aún queda mucho por hacer. Queremos seguir trabajando en esta dirección, también en este año tan especial para BBK, en el que celebramos una década como Fundación Bancaria. Diez años de una toma de decisión difícil, pero acertada, que nos permite seguir desarrollando recursos para lograr que la diversidad y la inclusión formen parte de nuestro mundo laboral, y dar respuesta así a las necesidades presentes y futuras de la sociedad de Bizkaia.